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La visión del artista que fusionó la Virgen de Guadalupe con el Adi Shakti

 

La visión del artista que fusionó la Virgen de Guadalupe con el Adi Shakti

Posted by admin in Sin categoría, Ultimas Noticias 22 Oct 2012

 

 

DISTRITO FEDERAL _ En el gurduara del ashram madre de la comunidad de Kundalini yoga, en la localidad estadounidense de Española, en Nuevo México, se encuentra un mural en el que aparece la figura de la Virgen de Guadalupe rodeada de los gurús del sikhismo.

La imagen fue pedida y defendida por Yogi Bhajan a un artista que extrañamente falleció poco después de terminarla.

A continuación encontrarás más detalles de la pintura, en información sustraida de la versión original en inglés que está disponible en el portal www.Siknet.com

El artista del mural, Ed O’Brien fue capacitado en los años 1930 en la pintura clásica mural al fresco. Estudió por años técnicas que hoy en día son conocidas por muy pocas personas. Su último trabajo, dedicado a la Madre Universal, también ilustra el destino de los sikhs. Las capas de pintura están puestas de tal manera que conforme maduran las más profundas capas de pintura, el mural parecerá como si se tratara de un vitral. Después de la Guerra Mundial O’Brien fue a México a la Basílica y vio a la Guadalupe. Tuvo una grandiosa experiencia religiosa ahí, y desde entonces, decidió dedicar su vida a pintar  a Nuestra Señora de Guadalupe, para que otros pudieran tener su misma experiencia. Trabajó en varias iglesias pintando murales. Cualquiera que fuera el mural, él siempre pintaba a Nuestra Señora de Guadalupe como parte de su obra. Hizo murales en Wisconsin y Chicago y luego llegó a Nuevo México. Ahí pintó el mural de la escuela indígena de Santa Catarina y un mural en la iglesia de Pecos. Mientras estaba en Pecos, conoció a algunos jóvenes sikhs que vivían en un ashram (comunidad espiritual) en Santa Fe.

El señor O’Brien les preguntó sobre su fe, el Dharma Sikh que se originó en el Oriente en tierras de India. Mientras hablaban la conversación se dirigió hacia el Adi Shakti (la Kanda). Adi Shakti es la representación del principio femenino en el Dharma Sikh. El señor O’Brien se dio cuenta que este símbolo del Adi Shakti (la Kanda) representaba a Nuestra Señora de Guadalupe. En el centro del Adi Shakti está la espada de doble filo –el principio femenino, rodeado por el círculo que representa a Dios, en ambos lados, espadas representan la soberanía espiritual y temporal– presentes en este mundo, pero en el espíritu al mismo tiempo. Así que, Nuestra Señora está en el centro del mural como el principio femenino. La virgen está parada en la medialuna, la cual representa las dos espadas. El señor O’Brien estuvo impresionado de que el mismo principio universal significara lo mismo en el mundo oriental que en el occidental.

En el mural el mismo principio en los dos extremos del mundo se fusionan en uno. Al lado derecho del mural está el Templo Dorado de los Sikh en India. En el lado izquierdo, la Basílica de México. La imagen de Nuestra Señora aparece sobre el chal de San Diego y está filtrada y proyectada a través del Adi Shakti. A la izquierda está Yogi Bhajan, quien trajo la religión Sikh al hemisferio occidental. En la direcha está un sikh americano que lleva la doctrina Sikh de regreso al Este. Así, el Adi Shakti, después de haber sido bendecido por Guadalupe será retornado de regreso en la cultura oriental.

Los doce símbolos astrológicos en el marco del mural, muestran el efecto del universo que lo abarca todo y su influencia sobre la vida del hombre. En la parte superior hay cuatro secciones que exhiben el universo en creación y reposo y la vida desde el mundo celular hasta los Seres Humanos. Aquí el universo está visto como un macrocosmos y un microcosmos, además en el pasado, el presente y el futuro, lo que quiere decir que Dios está constantemente involucrado con la creación.

La estructura básica del mural está formada por dos triángulos equilateros que conforman una estrella de seis picos, uno elevándose de la tierra hacia los cielos, otro trayendo energía hacia abajo, a la Tierra. El centro es el ícono occidental, Nuestra Señora de Guadalupe, combinado el símbolo oriental, el Adi Shakti. Esta combinación es la Madre Universal de todos los hombres, la pureza y el poder del principio femenino. Toma forma conforme viene de la eternidad, a través de la esfera del sonido, baja a través de los colores del espectro hasta la forma física. Sobre sus hombros están las dos diosas orientales, Saraswati y Bhagwati, que equivalen a los aspectos de la belleza y el balance en la vida de un ser conciente de Dios.

En ambos extremos del Adi Shakti están los retratos de los diez Gurús Sikhs, en cada lado de cada retrato está una pintura miniatura detallando las virtudes y eventos significativos de la vida de cada uno.

El lado izquierdo del mural representa la formación de la Dharma Sikh en el hemisferio occidental. Aquí está una pintura de Yogiji sin  ningún cojín de respaldo detrás suyo, lo que significa el tiempo y el trabajo que dedicó en preparar el futuro de este país. Su pies descansan sobre los Estados Unidos, simbolizando su misión al llegar a este país y capacitar a maestros e inspirar a muchos a adoptar una nueva forma de vida. El lado derecho representa la actividad y proyección de la Khalsa dentro de los próximos 5.000 años. El hombre representa a un Sikh del futuro con los atributos de Guru Ram Das. El cojín de respaldo simboliza nuestra extendida popularidad en el este y la profecía de que nuestras generaciones regresarán a enseñar al continente indio y prosperarán en los próximos 5.000 años. Junto a esta figura se encuentra el Templo Dorado con su estanque de néctar al primer plano.

La última escena pintada por el señor O’Brien es la de la Señora de Guadalupe apareciéndose a Don Diego y diciéndolo su misión para destruir la serpiente maléfica de la incomprensión y abuso de la humanidad.  Su imagen queda plasmada en su pancho para probar su presencia y sus intenciones a la Iglesia Católica y en la pintura, esto está filtrado a través del símbolo del Adi Shakti para mostrar la universalidad de su misión.

El Siri Singh Sahib Habhajan Singh Khalsa Yogi Ji (Yogi Bhajan) dijo del señor O’Brien y su obra que “cuando se trasciende la fe, en la fe interreligiosa, se puede ver a Dios y reconocerlo, y ahí es donde el hombre se eleva por encima de las nubes y encuentra la luz del sol. Con la consciencia de Cristo, Ed O’Brien trabajaó con la Dharma Sikh y predijo e ilustró, a través del mural, los futuros eventos del mundo, de lo que la humanidad estará agradecida”.

El fresco por Guruka Singh

Toma un momento y cierra tus ojos y transportate a 1971. Las delicadas semillas del Sikh Dharma amorosamente plantadas por el Gurú en el fértil suelo occidental y atendidas por un jardinero, Yogiji, estaban apenas comenzando a germinar. No había Gurdwara en Española. No entendíamos el Siri Guru Granth Sahib. Había únicamente un comprometido grupo de unos 20 pobladores jóvenes viviendo en esta tierra y levantándose en amrit vela para cantar el Naam juntos en la oscura y fría madrugada. Teníamos un único viejo edificios sin calefacción en la propiedad y era ahí donde nos reuniamos y nos amontonábamos con nuestros chales en busca de calor para hacer nuestra sadhana juntos alumbrados por una vela.

Un hombre llegó y dijo que tenía una visión de nuestro futuro y de que Dios le dijo que la pintara al fresco en el estuco todavía fresco de nuestro acogedor y pequeño cuarto de meditación… nuestra pequeña incubadora.

Era un hombre increíblemente humilde y un artista muy talentoso. Pintó su visión de inspiración divina sobre el muro.

Hoy, 34 años más tarde, nuestra pequeña comunidad suma más de 400 khalsa y hemos tenido la bendición de construir juntos un grande y hermoso Gurdwara. El techo está sostenido por 11 vigas que representan los 10 gurús y el Guru Granth Sahib. Los muros son de adobes de tres pies de profundidad. Una inmensa Khada de oro decora la plataforma del Gurú y en el interior los pisos están recubiertos de un bello mármol blanco importado de India y colocado por habilidosos artesanos.

Todo es trabajo del Gurú y nuestras manos son sus manos. Somos muy bendecidos.

Y atrás, detrás del Gurdwara principal quedó nuestra pequeña incubadora. El acogedor pequeño cuarto donde fuimos modelados por el Gurú y donde afinamos nuestra conciencia rumbo a este camino sagrado. Y en el muro trasero de ese cuarto, que quedaba abarrotado con tan solo 20 personas adentro, está el fresco de Ed O’Brian. Las semillas de la visión del Gurú germinando en el Occidente. Es la más sagrada y divina visión. Es nuestra infancia. Un bello recordatorio de nuestro dulce comienzo.

Introducción por Ek Ong Kaar Kaur

publicado originalmente en un foro de discusión de SikhNet

Es interesante, si han estudiado el arte sacro, que cuando una tradición espiritual llega a una nueva cultura, esta nueva cultura crea obras de arte que combinan los símbolos de la nueva religión con los símbolos con los que están familiarizados los nativos. Si estudias el arte budista de la India a través de Japón y verás de lo que estoy hablando. Como los símbolos de esa fe van de un país a otro, cada cultura encuentra una forma única para expresar artísticamente su experiencia de las enseñanzas budistas. Pero a pesar de la variante expresión cultural del budismo a través de las obras de arte, en el corazón, los principios siguen siendo iguales.

Con este contexto en mente, me gustaría compartir la historia de la pintura sobre la que se discute en este intercambio de mensajes. La que tiene a la Señora de Guadalupe fusionada con la Khanda. Es un hermoso mural que adorna el muro posterior del Gurdwara en la Hacienda de Guru Ram Das en Española, Nuevo México.

Primero, un poco de antecedentes del artista. Su nombre era Ed O’Brien, quien estudió una forma única de hacer pinturas al fresco en los años de 1930, una técnica artística que no muchos conocen hoy. Los frescos son pintados en capas de tal manera que, conforme la pintura envejece, el mural adquirirá las características de un vitral. Después de la Segunda Guerra Mundial, Ed fue a la Basílica en la ciudad de México y vio a la Guadalupe. El tuvo una maravillosa experiencia religiosa ahí y con tal de compartirla decidió dedicar su vida a pintar a la Nuestra Señora de Guadalupe. Era la misión espiritual que tenía. Iría a diferentes lugares a pintar murales y en ellos siempre incluía a la Señora de Guadalupe. Hizo pinturas en iglesias de todo Estados Unidos y de último llegó a Nuevo México.

Mientras vivía en Nuevo México, conoció a algunos jóvenes Sikh de la comunidad que vivía en Española y pasó algo de tiempo con ellos aprendiendo sobre esta tradición religiosa. Su experiencia cuando le explicaron el simbolismo de la Khanda fue que la noció del Adi Shakti –el Poder Creativo Primordial de Dios se equiparaba con la experiencia espiritual que tuvo en México con Nuestra Señora de Guadalupe. Aunque había pasado su vida pintando murales en iglesias, sintió la motivación de hacer uno en el Gurdwara. Así que se acercó a la comunidad y pidió permiso de pintarlo. Nosotros no teníamos dinero para pagarle pero él no estaba buscando el lucro. Durmió en el Gurdwara, la comunidad lo alimentó, él trajo los materiales que necesitaba y por días al final pintó ese mural basado en su propia inspiración de la relación entre su experiencia con Nuestra Señora de Guadalupe y la Khanda de los Sikh.

El mural es muy complejo y hermoso y contiene simbología de todo tipo. En síntesis, es una pintura que armoniza el Este con el Oeste, el Pasado con el Futuro y a Dios con la Humanidad.

Ed O’Brien murió una semana después de completar el trabajo. Fue la última obra que hizo. Para los miembros de la comunidad que lo habían alimentado y apoyado mientras trabajó en la pintura, fue una experiencia profundamente espiritual. Llegó a nosotros desde su propia visión espiritual y pasó su tiempo sin cobrarnos ningún honorario y luego, de alguna manera, con el hecho de completar esta pintura para los Sikhs, su alma había terminado su misión y decidió partir. Es un trabajo sagrado para nosotros no solo por la pintura misma, sino por la manera en que se realizó.

Lo que pasó es que un hombre de Cristo y artista, a través del símbolo de la Khanda, tuvo oportunidad de llegar la verdadera consciencia Universal y darse cuenta que su símbolo de Nuestra Señora de Guadalupe y que nuestro símbolo de la Khanda representaban el mismo Poder Divino como madres de toda la Creación. Y es que al final de todo, ¿no acaso eso de lo que se trata nuestra fe Sikh, de darle a la gente la posibilidad de trascender la compresión de un solo aspecto de lo Divino hacia un entendimiento de que todas las religiones, todos los símbolos están tratando de describir que hay un Poder Indescriptible detrás de toda la Creación?

Solo quería compartirles esta historia sobre la pintura para que puedan comprender lo que significó para un hombre y una comunidad y porqué la valoramos tanto.

 

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