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Tantra Yoga Blanco

 

Tantra Yoga Blanco

Posted by admin in compassion, Reportaje, Sin categoría 23 May 2013
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Abre para salir del límite.
Relaciónate para reconocerte.
Define objetivo para revelar el deseo.
Explora lo oscuro para leer lo implícito.

Por Verónica Rodríguez/COMPASSION TIMES

DISTRITO FEDERAL _ Suenan las campanas del despertador de mi celular, son las 3.30 a.m. Es sábado 18 de mayo, día del Tantra. Apenas hago conciencia de ello y me levanto al instante. Sí, leíste bien, me levanté a las 3.30 a.m. Todavía me pregunto cómo hago este tipo de cosas.

Mis ánimos son estimulados por el deseo de develar la promesa de una experiencia que intuyo como profunda e inédita.

976123_10151416025291444_2130920797_oComienzo mi incipiente rutina a esa hora donde la noche todavía se confunde, no hay otra hora del día que te ofrezca ese ‘mood’ de paz y silencio como las horas ambrosiales para conectar con la fuente infinita de nuestro interior. Amo esa sensación de saber que estoy haciendo algo mientras muchos duermen. ¿Qué hago? Sadhana, mi Sadhana.

Sin un plan definido llego a este momento con veintiún días consecutivos de práctica de Sadhana, catorce de ayuno y veintiocho de una abstinencia total de cocktails, chelas y cualquier clase de drink (alcohólico). No me mal entiendan, no intento alardear, sólo intento cumplir 40 días… Y me gusta observar cómo cada decisión en este ámbito, la tomé espontáneamente.

960074_459319570817042_122067008_nUna mañana de resaca me dije, “ya no quiero chupar, es un lastre”. Otra mañana a media kriya sentí que era hora de cubrirme la cabeza. Una tarde mientras leía sobre la tecnología yogui comprendí que era necesario desintoxicarme hasta la médula de residuos de tóxicos por drogas y elegí una dieta basada en plátanos y naranjas. Y es así, como comienzo a comprobar los beneficios de una nueva disciplina donde rebaso y voy más allá de límites auto impuestos y heredados. Estoy en el justo momento que quiero probarlo todo y poner todo a prueba. Momento de transición que aspira a la conciencia… Claro, es importantísimo mencionar que todo es más fácil si además de ímpetus y disciplina tienes, por azares del destino, un divertido maestro Yogui en casa, quien con generosidad comparte lo que sabe y es. ¿Qué más puedo pedir? Todo se vuelve más sencillo, la radiancia se suma y se multiplica sabrá Dios cuántas veces.

El Tantra Blanco. Estoy lista para comenzar ése viaje y me emociono como cuando vas camino a tomar un avión que te llevará a un destino desconocido y alucinante. Esta vez, un viaje donde sigo a mi corazón, a mis deseos, a mis sueños. El misterio y mi curiosidad pujando recio a desafíos y aventuras.970827_459319464150386_1602648964_n

A las seis y media de la mañana, vestida de blanco y, por primera vez, con turbante en la cabeza, salgo directo al centro Banamex donde me encuentro con toda esta gente de misma indumentaria. Todos con una mirada amable y buena vibra. Ya no me saca de onda el concepto de secta espiritual, rebaso mis límites mentales de la misma forma que hago con los físicos y me traiciono un poco, actuando de manera contraria a algunas frases que lancé en el pasado respecto a ello ¡Y me siento muy bien por eso! Ante la posibilidad de ser capaz de traicionarme y abrirme a hacer mejor las cosas, a ser otra persona.

Comienza la primera meditación y todo se transforma. A muy corta distancia miro unos ojos que imagino profundos. Entiendo la instrucción como lanzarse a un clavado y perderse en esa profundidad para encontrarte… el contacto sutil, las yemas se tocan con el mudra, el mantra resuena en tu voz y oídos, todas una voz y al mismo tiempo, diversa.

Comienza el viaje… es fácil para un corazón aventurero abrirse. Las dudas se disipan, los malos entendidos pierden peso, la vorágine de emociones encontradas albergadas en mis tripas en días anteriores, se esfuma.

En cada meditación subes un nivel, o es así como sucedió en mi experiencia, cada vez se ponía mejor y mejor, tras cada descanso regresaba llena de curiosidad por lo que seguía.

942760_459319407483725_521118982_nHubo un momento en que descubrí mi imagen en los ojos del otro, estaba ahí mi rostro, mi turbante, mi vestido blanco… me estremecí. Estaba tan cerca, estaba dentro de sus ojos y no había nada más. Me pregunté si será así como me mira él o me miran otros, si así se miraban todos, me llené de alegría. Escuchar su voz y la mía haciéndole eco, la expresión de su mirada y la conexión total que teníamos, hizo expandirme como una nube de amor infinito, no podía ni quería salirme de esos ojos, iba y venía ese estremecimiento que surgía desde mi sexo y retumbaba en mi cabeza… quería gritarle te amo cien mil veces, pero esa frase no estaba incluida en el mantra, al menos, no en buen español. Y así, surfeando entre visiones, conexión, compasión, amor, exaltación, lágrimas dulcísimas en el espejo, se cumplieron los cincuenta y dos minutos más intensos y expansivos de mí vida.

Si tuviera que resumir en pocas palabras esta experiencia diría que el Tantra es un elevador y exaltador de tu ser a una velocidad vertiginosa, de forma tan palpable que solo estando muerto por dentro no podrías comprenderlo. Siempre he dicho que probaría todo al menos una vez, ésta, es una experiencia que me alegra no haberme perdido. Es escuchar a tu alma y lanzarte a la experiencia y su virtud.

936281_459318704150462_1487436861_nLos minutos de cada meditación se viven segundo por segundo, la incomodidad de las posturas del cuerpo adquiere sentido cuando te sumes en el mar de emociones y te permites alcanzar de a poco la percepción del misterio que eres, de pulirte, de acariciarte a través del otro. En el transcurso de las horas y el cansancio te permite amarte y mantiene tu corazón alegre porque sabes que todas esas cargas neuróticas pueden soltarse. Ni perfecta ni imperfecta, ni buena ni mala, sólo así siendo quien soy. Bella.

Una experiencia que te llena de vitalidad, sales de ahí renovado, expandido, radiante, feliz. Y con un poco de suerte, enamorada. Al día siguiente alguien me dijo que percibía de mí mucha fuerza e intensidad. Me dijeron el mejor piropo que he escuchado: “Eres como la música con sabor”.

En mi cabeza resuena una frase desde ese día: Vive la verdad de lo que sientas dentro y ama a quién está sintiéndolo.

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